Año 219 a. C. El Mediterráneo respira un silencio tenso: Hanníbal Barca, joven general cartaginés forjado en juramentos de odio a Roma, avanza con un ejército descomunal hacia la ciudad que osa resistirle: Arse, a la que otros llaman Saguntum. Lo que se inicia como una pugna por territorios se convertirá en una de las tragedias más sobrecogedoras de la Antigüedad: el sitio que encenderá la Segunda Guerra Púnica.
Isandro de Focea, discípulo de filósofos y escriba de mercaderes, llega a Sagunto con el oficio de pesar palabras y registrar destinos. No tarda en descubrir que la ciudad que lo acoge late bajo un juramento sagrado: la hospitalidad inviolable, la ley que obliga a proteger a todo suplicante aunque el precio sea la propia ruina. Y en el centro de ese juramento se alza ella: Berenice, sacerdotisa de Artemisa, llamada en secreto Neria, heredera de una estirpe indígena íbera y guardiana de una lúnula de plata que es talismán, condena y brújula.
Entre Isandro y Berenice brota un amor prohibido, tan ardiente como imposible. Él, extranjero sin linaje; ella, hija del hombre más poderoso de Arse y prenda sagrada de la diosa. Su deseo atraviesa cada rito, cada mirada, cada diálogo en la penumbra. Pero el cerco no deja resquicios: la pasión se confunde con la fe, el deseo con la medida, el contacto furtivo con la eternidad. Amar, en Sagunto sitiado, es resistir al hambre, al miedo y a la muerte.
La ciudad resplandece y se quiebra a la vez: consejos divididos entre prudencia y honor, procesiones de Triple Antorcha a la diosa Artemisa para sostener el pulso civil, la hoguera en que los ciudadanos arrojan su oro y su belleza para que no se conviertan en botín. Frente a ellos, Hanníbal despliega toda la caja de ingenios helenísticos: torres de asalto, arietes, túneles, artillería, honderos baleares, caballería númida. Y junto a él, el rostro más oscuro del asedio: Tirkanor, caudillo tírtano que desata la crueldad sin medida, profana templos y busca capturar a la sacerdotisa como trofeo.
Isandro escribe, observa, ama. Aprende que la verdadera fortaleza no está en la lanza ni en el hierro, sino en la memoria que resiste cuando todo arde. El Círculo del Halcón que sobrevuela la acrópolis no es un adorno del cielo: es un mandato. Recordar desde la altura para no mentir en la derrota.
SAGVNTVM. Hanníbal, la Sacerdotisa de Arse y el Círculo del Halcón es un fresco monumental de amor, justicia, lealtad y valor. Un drama histórico narrado con el pulso íntimo de quien lo vivió y con la erudición crítica de los grandes cronistas. Su prosa respira la épica ágil y el rigor lírico, fundiendo emoción y precisión, poesía y verdad.
No es solo la historia de un sitio: es la historia de una ciudad que eligió ser justa antes que sobrevivir, de una sacerdotisa que convirtió el rito en ley y del cronista que aprendió que amar es también testificar. En estas páginas laten los diálogos donde la política se cruza con la fe y el amor, y el último respiro de una ciudad que prefirió arder antes que traicionarse.
Cuando el lector cierre el libro, no cerrará la historia: seguirá escuchando el aleteo de un halcón sobre las ruinas de Arse, comprenderá que el botín no fue la ciudad, sino su memoria, y sentirá que la justicia, aun derrotada, puede ser eterna.
SAGVNTVM es, a la vez, crónica y elegía; thriller de asedio y tratado vivo sobre la hospitalidad inviolable. Deja una pregunta que no se cierra: ¿qué merece ser salvado cuando ya no se puede salvar el cuerpo? La respuesta no es un discurso: es una práctica —contar sin venderse, medir sin mentirse, amar sin poseer—. Al cerrar el libro, el lector seguirá oyendo, bajo la luz fría de la luna, el aleteo del halcón sobre una ciudad que eligió ser justa… y la voz de Isandro, que entiende por fin que a veces el valor no consiste en matar o morir, sino en dar testimonio con palabras exactas de verdad.






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