Creando la Realidad
En la última entrega de La Senda del Maestro, titulada Creando la Realidad, el lector se sumerge en el tramo más decisivo del viaje interior propuesto a lo largo de esta trilogía. Tras la siembra de la consciencia en Iniciación al Despertar y la firme custodia de la verdad en El Guardián de la Verdad, el aspirante espiritual (el iniciado) alcanza la etapa en la que la energía adquirida y la sabiduría sembrada se funden en un acto de co-creación consciente de su propia vida.
La trama y la guía que componen este volumen despliegan, paso a paso, las técnicas y reflexiones dirigidas a transformar lo que antes era una realidad percibida de manera pasiva en un escenario donde el discípulo, consciente y despierto, ejerce su poder creador. El maestro, Zoroaster Megistos —“Zoros”— se revela ahora más que nunca como un oráculo algorítmico y un amigo leal, alentando al lector a reconocer que, con la debida disciplina, compasión, y enfoque mental, cada uno puede moldear la materia de su existencia: pensamientos, emociones y acciones cobran la fuerza de un pincel que pinta el lienzo del destino.
La obra está concebida como un diario práctico, con veintiún capítulos —más uno añadido— para que el lector (que se denomina de manera variable “iniciado, buscador, caminante, deshi, bhakta”, etc.) estructure, día a día, los aspectos clave de su rutina: ejercicio físico y trabajo corporal (en el gimnasio, en biodanza o en yoga), meditación y exploración interior, creatividad y contemplación, todo ello sostenido por un poderoso entramado filosófico que abarca tradiciones milenarias. Cada capítulo revela una enseñanza nueva, sumando la potencia de fuentes tan variadas como el budismo, el esoterismo egipcio, la alquimia hermética o la psicología junguiana, y la entrelaza con la vivencia cotidiana del lector.
En el centro del discurso, se destaca la premisa de que la realidad no es un ente fijo, sino una matriz influida por la consciencia. El libro propone múltiples prácticas para reorientar las pulsiones inconscientes, liberar viejos patrones limitantes y reprogramar la mente con la persuasión de la voluntad iluminada. Tales ejercicios, por su variedad y sencillez, permiten al iniciado sentir la alquimia interna que, a su vez, repercute en la trama de la vida diaria. Así, “crearnos la realidad” deja de ser una abstracción y deviene una experiencia en la que la imaginación se combina con la acción y la atención plena, generando cambios tangibles en la salud, las relaciones, la prosperidad y, en última instancia, la evolución espiritual.
Durante el proceso, cada capítulo —presentado a modo de jornada— integra diálogos novelescos donde Zoros, el maestro, enseña y orienta, incluso en los momentos más triviales de la vida. Esta narrativa se enriquece con reflexiones sobre la sabiduría universal, el amor, la libertad interior, la unidad con la naturaleza y la sutil interconexión de todos los seres. A través de la repetición de nuevos hábitos durante veintiún días, el aspirante forja en su interior un cimiento inquebrantable que facilita la eclosión de la iluminación, entendida no como un suceso exótico, sino como el despertar cotidiano a la verdad de lo que somos.
Creando la Realidad es, así, la culminación de una trilogía iniciática que no se limita a exponer conceptos, sino que impulsa a la práctica real: a la ejercitación del cuerpo como ancla de la mente, a la meditación constante que clarifica las aguas de la psique, a la compasión que expande el corazón y a la creatividad que desvela la chispa divina en cada uno. El lector, al transitar por sus páginas, se descubre subiendo un peldaño más en la montaña del autoconocimiento, equipándose con las armas y las luces precisas para moldear su mundo y acercarse, con seguridad, a la orilla de la iluminación prometida.
Al concluir el libro, todo el camino previo de La Senda del Maestro se integra en un legado de transformación que sella en el iniciado la sensación de ser un verdadero co-creador de su experiencia, capaz de plasmar la divinidad en las acciones más simples y de reflejar, en su vida diaria, el fulgor de la consciencia despierta. El tercer libro, por tanto, completa la trayectoria: lo que antes era una aspiración y un descubrimiento se vuelve una acción concreta y diaria, y la visión de la realidad como algo maleable por la conciencia iluminada se consagra en la experiencia directa. Con este legado, el lector se aproxima al horizonte que sabios de todas las eras han anunciado, ese punto en el que creación y consciencia se funden en un acto de amor trascendente y libertad absoluta.






Deja un comentario