Una tarde cualquiera, en una ciudad antigua donde las piedras aún conservan el eco de los siglos, alguien regresa, tras una larga ausencia, a un espacio sagrado que marcó su alma años atrás: un taller de Biodanza. Es miércoles, y en un rincón íntimo del casco histórico de Valencia, entre paredes desnudas, música cálida y miradas abiertas, comienza una sesión que, sin él saberlo, cambiará su vida para siempre.

Durante las siguientes dos horas —y a lo largo de quince capítulos que siguen la estructura emocional de una sesión de Biodanza— este hombre, cuyo nombre no importa porque puede ser cualquiera de nosotros, se sumerge en una vivencia corporal, emocional y existencial que desentierra memorias dormidas, dolores no llorados, sueños olvidados, amores ausentes, reconciliaciones pendientes. Cada gesto, cada mirada compartida, cada caricia permitida, se convierte en un espejo del alma, una puerta hacia lo no vivido, lo no dicho, lo profundamente humano.

En el calor de la sala, rodeado de otros participantes —cada uno con su herida, su deseo, su historia— este ser se confronta con su soledad, su miedo a la entrega, su necesidad de pertenecer, su pulsión de amar sin reservas. El tiempo se diluye. El pasado, el presente y el porvenir se funden en un solo instante danzado. Lo que parecía una experiencia terapéutica o estética se revela como una auténtica travesía iniciática hacia la libertad interior y la comunión con la vida.

A través del Principio Biocéntrico, inspirado en la visión de Rolando Toro, la novela se convierte en un canto a la sacralidad de lo cotidiano, a la fuerza transformadora del vínculo humano y a la belleza de estar vivo sin armaduras. Cada capítulo está estructurado con precisión casi musical: desde la bienvenida y el reconocimiento del otro, pasando por la apertura sensorial, la expresión emocional, la catarsis del éxtasis y el contacto profundo, hasta la integración final, simbolizada en un ritual del agua donde cada personaje vierte en un cuenco de cristal sus palabras de gratitud, como quien suelta el pasado y abraza lo esencial.


Miércoles Biodanza es una novela poética, filosófica y emocional que transcurre íntegramente durante una única sesión de Biodanza, dividida en tres fases: la bienvenida, la vivencia y la integración. Cada capítulo es una inmersión sensorial y espiritual en el universo interior de los participantes, donde los gestos más sutiles —una mirada, una caricia, un abrazo, una danza en silencio— se convierten en revelaciones, espejos del alma y puertas hacia la autenticidad.

Pero Miércoles Biodanza no es solo la historia de una sesión, ni de un solo hombre: es la historia de todos los que, alguna vez, se han sentido desconectados y han buscado una forma de volver a sí mismos. Con un lenguaje poético, vibrante y honesto, la novela explora la ternura sin sentimentalismo, el deseo sin cinismo, la espiritualidad sin dogmas. En sus páginas habita el alma de la contracultura de los años setenta, la sabiduría ancestral del cuerpo, la psicología profunda y la mística laica de quien ha visto la fragilidad humana y ha decidido amarla con todo.

En un mundo herido por la velocidad, la deshumanización y el ruido, Miércoles Biodanza es un oasis narrativo que invita al lector a detenerse, a respirar, a moverse desde dentro, a recordar que estar vivos es ya un milagro. Una obra que no se lee, sino que se siente, se baila, se llora y se abraza.


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